Archivos de la categoría ‘Curiosidades’

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Marco y la ballena Josefina

Mayo 7, 2008

¿Os podéis creer que en Italia no conocen a ‘Marco‘?, el de un puerto italiano al pie de las montañas y el mono Amedio, y en cambio es muy conocida la serie ‘Giuseppina la balena‘ donde además la trama estaba ambientada en Madrid. Ver para creer.

He de decir que no fue porque estas series no llegaron a los respectivos países, porque ambas tenían versiones en los dos países:

- Marco dagli Appennini.

- La ballena Josefina, no os perdáis la sintonía.

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Grúas en Dubai

Septiembre 5, 2007

“24% of the world’s construction cranes are currently being used in dubai” es decir, 30.000 de las 125.000 teóricamente existentes (fuente – dubai’s gulf news).Grúas en Dubai Read the rest of this entry ?

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Bloxorz

Junio 24, 2007

Juego bastante adictivo. Hay 33 niveles y yo, de momento, voy por el 16. Lo mejor de todo es que puedes apuntar la clave de acceso directo a cada nivel, que aparece en cada pantalla. Consiste, como puedes imaginar viendo la imagen, en ir empujando el bloque hasta que case en el orificio.Game Bloxorzvisto en meneame y foto tomada prestada de microsiervos.

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Kismet

Abril 3, 2007

Curiosa joyería de Estambul.

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La ballena del Manzanares

Enero 12, 2007

Cuentan las leyendas populares madrileñas, que allá por el Madrid de Alatriste, cierto día apareció una ballena en el Manzanares (aprendiz de río que por aquel entonces no contaba ni con las actuales presas ni con las actuales obras). Tanto corrió la voz de esta historia que incluso Quevedo se hizo eco en un romance (Poesías, num. 737. F. Quevedo) donde las vallisoletanas tachaban de “ballenatas” a las madrileñas.Hay varias versiones, como la que un día la lluvia hizo que se desbordará e inundará la bodega de una taberna de la ribera haciendo que se llevará por delante un tonel de vino, o como otra que cuenta que se cayó una bota de piel llena del mismo líquido.Desesperado su dueño por la pérdida, se puso a seguirla a lo largo de la orilla, señalando a la bota o barril que dejaba asomar su lomo de vez en cuando al mismo tiempo que se le podía ver correr, ante la mirada atónita de los paseantes, al grito de: – ¡Va llena! ¡Va llena!