Cuentan las leyendas populares madrileñas, que allá por el Madrid de Alatriste, cierto día apareció una ballena en el Manzanares (aprendiz de río que por aquel entonces no contaba ni con las actuales presas ni con las actuales obras). Tanto corrió la voz de esta historia que incluso Quevedo se hizo eco en un romance (Poesías, num. 737. F. Quevedo) donde las vallisoletanas tachaban de “ballenatas” a las madrileñas.Hay varias versiones, como la que un día la lluvia hizo que se desbordará e inundará la bodega de una taberna de la ribera haciendo que se llevará por delante un tonel de vino, o como otra que cuenta que se cayó una bota de piel llena del mismo líquido.Desesperado su dueño por la pérdida, se puso a seguirla a lo largo de la orilla, señalando a la bota o barril que dejaba asomar su lomo de vez en cuando al mismo tiempo que se le podía ver correr, ante la mirada atónita de los paseantes, al grito de: – ¡Va llena! ¡Va llena!